DO Valencia. Valencia deja huella.

Brief

València es una tierra con una identidad profundamente reconocible: luz, carácter mediterráneo, cultura, calle, gastronomía, celebración y una manera propia de vivir. Sin embargo, dentro de ese imaginario, el vino valenciano todavía tenía una oportunidad clara: ocupar un lugar más protagonista en la conversación cultural y emocional de la ciudad. 

La campaña parte de esa necesidad: reivindicar los vinos de València no solo como producto gastronómico, sino como expresión de un territorio, de una forma de ser y de una memoria compartida. 

Porque València no solo se visita, se vive. Y todo lo que se vive de verdad, deja huella. 

Estrategia

La estrategia de campaña se construye alrededor de una idea clara: convertir el vino valenciano en una huella emocional de València. 

Para ello, la comunicación conecta el producto con un universo mucho más amplio que el consumo: el origen, la identidad, el placer, la memoria y el orgullo local. 

La campaña busca reforzar tres dimensiones principales: 

Orgullo de origen
Poner en valor la Denominación de Origen Valencia como garantía de autenticidad, territorio y calidad. 

Deseabilidad cultural
Acercar el vino valenciano a un código más contemporáneo, visual y emocional. 

Memoria emocional
Asociar el vino a momentos que permanecen: una mesa, una conversación, una celebración, una ciudad que se recuerda. 

Concepto

El concepto nace de una doble lectura: la huella como marca física y la huella como recuerdo emocional. Por un lado, el vino literalmente deja huella: en la copa, en la mesa, en los labios, en el mantel, en el gesto. Por otro, València también deja huella en quien la vive. 

La campaña une ambas ideas para construir una metáfora sencilla y potente: cada copa de vino valenciano es una forma de dejarse marcar por València.